Testigo único en San Juan: ¿Puede un solo testigo condenar a alguien?

La problemática del testimonio único en San Juan

En nuestra provincia, al igual que en otras jurisdicciones del país, se presentan casos donde la declaración de un solo testigo constituye la prueba determinante para la condena penal de una persona. Esta situación es polémica, ya que pone en duda si el dicho de una sola persona, sin otras evidencias objetivas que lo confirmen, es suficiente para desvirtuar la presunción de inocencia.

Si bien es entendible que en ciertos contextos, como la violencia machista, el testimonio de la víctima termine siendo el único disponible, la jurisprudencia internacional igualmente exige la búsqueda de otros indicios que refuercen esa versión. ¿Realmente se está aplicando este criterio en los tribunales de San Juan?

Factores que cuestionan la confiabilidad del testigo único en San Juan

Diversas investigaciones científicas indican que no existe un método certero para determinar cuándo alguien está mintiendo. Incluso los análisis más rigurosos sobre credibilidad de testigos arrojan un margen de error de entre 30% y 46%. Es decir, 3 o 4 de cada 10 testimonios podrían ser falsos sin que se detecte.

Además, existen múltiples factores, estudiados por disciplinas como la psicología y las neurociencias, que pueden alterar los recuerdos de un testigo aún sin que este mienta deliberadamente. Por ejemplo, el transcurso del tiempo, las sugestiones, la propensión a reconfigurar recuerdos, etc.

Como advierte el prestigioso jurista Marcelo Sancinetti, esto abre una enorme posibilidad a los errores judiciales si una sentencia condenatoria se sustenta únicamente en lo declarado por una persona.

Exigencias mínimas para dar validez al testigo único

Si bien en Argentina rige el principio de “libertad probatoria” y se puede valorar el dicho de un solo testigo, la jurisprudencia reitera que esto nunca debería ser la única prueba. Es decir, se le puede dar mayor peso probatorio pero requiere estar acompañado por otros indicios confiables.

Incluso en delitos vinculados a la violencia de género, donde ciertos estándares se flexibilizan, los propios tribunales han aclarado que ello no significa disminuir garantías constitucionales como la presunción de inocencia o las reglas de la sana crítica racional.

Los aportes de la psicología del testimonio

Uno de los campos que más ha estudiado la confiabilidad de los testigos es la psicología del testimonio. Si bien se pensaba que aplicar estas técnicas mejoraría la detección de falsos testimonios, los resultados son desalentadores.

Los expertos advierten que la mayoría de los mentirosos logran engañar a sus interlocutores. Incluso los niños pueden mentir desde muy corta edad. Por más riguroso que sea un análisis, siempre queda un margen de error de al menos 30%. Lejos del 70% de precisión que se considera mínimo para un testimonio creíble.

Es decir, por más evolución de estas técnicas, es imposible determinar con certeza absoluta la veracidad de lo que declara una persona. Siempre habrá una probabilidad no desdeñable de error judicial.

Las pericias psicológicas no validan testimonios

Otro punto que genera confusión es el rol de las pericias psicológicas que analizan los relatos de víctimas, sobre todo en delitos sexuales. Si bien aportan información útil, deben tomarse con pinzas.

Los expertos explican que estas pericias no establecen si los hechos ocurrieron o no en la realidad. Tampoco si el testigo dice la verdad. Solo analizan si el relato se ajusta a criterios técnicos de credibilidad. Pero no son conclusivas ni vinculantes para los jueces, quienes deben valorarlas críticamente junto al resto de las pruebas.

Casos donde sí se justifica el testigo único en San Juan

Si bien la utilización del testimonio único es controversial, hay ciertos casos donde se entiende la necesidad de flexibilizar algunos criterios. Por ejemplo, en delitos sexuales o de violencia doméstica.

Dado que estos hechos ocurren en la intimidad, son comprensibles las dificultades probatorias. Incluso la Corte Interamericana de Derechos Humanos ha dicho que la declaración de la víctima es prueba fundamental ante la falta de testigos presenciales.

De todos modos, la mayoría de los juristas concuerdan en que ni siquiera en estos casos debería rebajarse el estándar mínimo de prueba complementaria. Es decir que la obligación de investigar a fondo y descartar hipótesis alternativas se mantiene intacta.

Conclusión

En conclusión, si bien el testimonio de un único testigo puede ser válido para condenar a alguien penalmente, nunca debería constituir la prueba exclusiva o determinante. Tal como advierte la jurisprudencia, incluso en casos de género, se requiere que esté acompañado por otros elementos probatorios que refuercen su credibilidad. Caso contrario, es muy alto el riesgo de cometer errores contra personas inocentes.

¿Qué opinas sobre este complejo tema? ¿Consideras que en la provincia se están respetando todas las garantías constitucionales cuando las sentencias condenatorias se basan solo en la palabra de un denunciante?

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